Dicen que cuando el alma pide un cambio automáticamente el cuerpo y la mente se pronuncian. Y nos entra la desesperación. Como de querer convertirnos urgentemente en el Ave Fénix a como dé lugar. Ya son casi 4 años, desde que comencé con la idea de irme de NYC, ciudad en la que nací y me realicé como adulta. La amo profundamente , tengo los recuerdos más bellos, como también el maltrato caminó a mi lado por años, entregándome dolor y rabia a veces hacia mi misma por haberlo permitido.

Sentí que mis sueños morían poco a poco en esta jungla de concreto y así me fuí consumiendo; dejando atrás la Jessica con metas e ilusiones, la Jessica de la que todo mi círculo se fascinaba al verla tan apasionada por la vida, escandalosa de opiniones fuertes y carácter más fuerte aún ,esa que es amiga de verdad con las personas que se lo merecen .Hasta que un día desperté. Y cuando esto sucedió, entré en pánico. ¡¡Necesitaba un cambio cuánto antes!!

Uno de esos que te sacan de tu zona de confort, y claro, la vida te va abriendo puertas y ventanas depende de uno tomarlas o no. En un momento, tuve la oportunidad de irme a Londres el año pasado y también a otros lugares donde se iniciaron otros proyectos. En esos momentos uno necesita a alguien que te sea de guía, de luz en el camino, entonces para poder concretar ya mi decisión, tuve una conversación telefónica con un familiar que me dijo: “Si crees que es lo mejor, dale!”. Y por más increíble que suene, aunque uno escuche esas palabras, hay una voz interior que finalmente se encarga de decidir todo. Esas palabras, cargadas de amor por lo demás, me dejaron pensando en cómo comenzar en un lugar tan similar a NYC, como lo es Londres, si finalmente lo que yo no quería era estar aquí. Así por lo que desistí. Decidí dejar pasar un año. Y fue ahí cuando la vida me llenó de cosas maravillosas de las cuáles hoy, me siento tremendamente afortunada.

Gracias a ese año, conocí el amor bonito, el amor sin maltrato. El amor gentil. Donde uno se siente valorada,respetada y donde las opiniones no son nada más que un punto de vista respetable . Ese amor se transformó en mi novio.

Luego de un tiempo de poder disfrutar de este amor como si fuera una quinceañera, a mi novio le ofrecieron trabajo en una cadena de TV, la cual, le pidió traslado de inmediato a otro Estado. Él me contó, que aceptó sin dudar frente a esa oferta y sin preguntarme, porque él ya sabía cuál sería mi respuesta. La cual fue “Dale ,amor . Jamás te cortaré las alas . Ve y allá yo llego “. Y sólo bastaron estas palabras para finalmente tomar la decisión de mudarme de New York City, a la calurosa ciudad de Miami después de vivir aquí por casi 14 años. No le dijimos nada a nadie solo a nuestras familias las cuales nos apoyaron en todo momento. Viví su mudanza como si fuera la mía , sentía que tenía que ser fuerte pero ansiedad hizo de las suyas. Uds saben lo difícil que es cuando uno extraña. Comencé por dejar de dormir, muy sensible todo el tiempo, la calculadora se volvió mi mejor amiga organizándose con los dineros (odio ser carga de alguien). La mudanza también, me permitió, conocer áreas que yo no conocía, como mi parte más fría, más calculadora. Todo lo comencé a analizar y pensar tres veces antes de tomar cualquier decisión. Pero también me permití sentir todo y así evolucionar con cada cambio. Los cambios no son fáciles, pero son necesarios. Nos muestras una cara hermosa de la vida. La adaptación también es algo que uno debe aprender a sobrellevar, comenzando con que una neoyorkina tendrá que aprender a manejar, ya que no se manejar :alegría: y en Miami si o si me toca manejar.

 

Pero….me voy a ser feliz, a crear un hogar y a cumplir sueños, y con eso, basta y sobra.

Love
Ella